Patente, modelo de utilidad y diseño industrial: qué vence y desde cuándo
El título de patente llega con una fecha impresa y grande: la del otorgamiento. No es la que manda. La vigencia ya venía corriendo desde antes, y quien la cuente desde el título se va a equivocar por años — no por días.
Las tres vigencias
- Patente: veinte años improrrogables contados desde la presentación de la solicitud (art. 53 LFPPI).
- Modelo de utilidad: quince años improrrogables desde la presentación de la solicitud (art. 62 LFPPI).
- Diseño industrial: cinco años desde la presentación, renovable por periodos sucesivos de cinco años hasta un máximo de veinticinco (art. 71 LFPPI).
Fíjate en la palabra improrrogables. La patente y el modelo de utilidad no se renuevan: se acaban. Solo el diseño industrial tiene renovación, y con techo.
Por qué desde la presentación y no desde el título
Porque así lo dicen los tres artículos, y porque la diferencia es enorme. Entre que presentas la solicitud y que el IMPI te entrega el título pueden pasar años. Si tomas la fecha del título como punto de partida, te estás regalando en el calendario exactamente los años que tardó el trámite: la patente aparece viva en tu agenda cuando en la realidad ya venció.
Ese es exactamente el motivo por el que LicListo no propone estas fechas a menos que lea la fecha de presentación en el expediente. Computarlas desde el otorgamiento las fecharía mal con años de error, y una fecha mal puesta en una línea de tiempo es peor que una fecha ausente: la ausente se busca, la equivocada se obedece.
La marca corre al revés
Aquí es donde se contamina la práctica. Si vienes de llevar marcas, tu reflejo es contar desde el título — y para marcas ese reflejo es correcto, pero solo bajo la ley vigente:
- Bajo la LFPPI (DOF 01-07-2020, vigente desde el 05-11-2020), la vigencia de la marca corre desde el otorgamiento.
- Para solicitudes anteriores al 05-11-2020, bajo la ley abrogada, corría desde la presentación.
O sea: la marca cambió de criterio con la ley nueva, y patente, modelo y diseño siguen anclados a la presentación. Dos figuras del mismo instituto, en la misma ley, con puntos de partida distintos. Si llevas ambas, el detalle está en la guía de renovación de marca y declaración de uso, y hay una calculadora pública para las dos fechas de la marca.
No traslades plazos entre figuras. El plazo de gracia de seis meses para renovar es de la marca (arts. 178 y 237 LFPPI). No lo apliques al diseño industrial por analogía: para renovar un diseño, coteja el procedimiento y sus tiempos contra tu título y contra la ley. Tampoco des por hecho que un título anterior a la LFPPI se rige igual — ahí también toca cotejar.
La trampa de la palabra «presentada»
En un expediente de litigio, «presentada» casi nunca es la solicitud. Es la demanda. Es la promoción. Es el recurso. Un juicio de nulidad sobre una patente está lleno de fechas de presentación que no tienen nada que ver con la solicitud original ante el IMPI.
Contar veinte años desde la fecha de una demanda es fechar mal con toda seguridad. Por eso el detector de LicListo no se conforma con la palabra suelta: exige un anclaje explícito de presentación — «fecha de presentación», «presentación de la solicitud», «presentada la solicitud». Si no encuentra ese anclaje, no propone nada; y cuando lo encuentra, la fecha se propone para que la cotejes contra el título, no para que la des por buena.
Es la misma disciplina que explicamos en la entrada sobre el acuse de presentación: la fecha correcta de un documento se lee con reglas exactas, no se le pregunta a un modelo que puede tomar cualquier otra fecha del mismo texto.
Qué hace LicListo con esto, dicho sin adornos
- Propone, no impone. Cuando reconoce una patente, un modelo o un diseño concedidos y logra leer la fecha de presentación, propone la fecha con su artículo a la vista — el vencimiento de la vigencia, o el fin del primer periodo de cinco años si es diseño. Entra como plazo manual: tú lo aceptas o lo corriges.
- Sin fecha de presentación legible, no propone nada. Esa es la puerta. Prefiere quedarse callado a inventarte una vigencia.
- La aritmética no hace trampa. Al sumar meses se ajusta al último día real del mes destino: 31 de enero más un mes es 28 o 29 de febrero, no un «31 de febrero» corregido en silencio.
- No cubre anualidades. Mantener viva una patente exige pagar las anualidades conforme a la tarifa vigente, y eso LicListo no te lo calendariza ni te lo avisa. Esas fechas las llevas tú, contra tu título y contra el IMPI.
- La calculadora de plazos no sirve para esto. Esa cuenta días hábiles procesales; una vigencia de veinte años no se cuenta en días hábiles.
Qué hacer hoy con el título en la mano
- Localiza en el título la fecha de presentación de la solicitud. No la de otorgamiento, no la de publicación. Si el título trae ambas, subráyala.
- Suma veinte, quince o cinco años según la figura, y calendariza el vencimiento con su artículo escrito al lado. Dentro de doce años nadie va a recordar de dónde salió esa fecha.
- Si es diseño industrial, calendariza también el aviso de renovación con tiempo suficiente, y confirma el procedimiento aplicable antes de que se te encime.
Ninguna de estas fechas te la va a recordar el IMPI. Nacen de la ley, no de un acuerdo notificado, y por eso son las que se pierden.
Este artículo es información general, no asesoría legal. Los plazos citados corresponden a la LFPPI (DOF 01-07-2020, vigente desde el 05-11-2020); verifica siempre contra tu título y contra el texto legal aplicable a tu caso, y consulta a tu asesor ante cualquier duda de cómputo.