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Qué debe ver tu cliente de su propio asunto (y qué no)

El cliente que llama cada semana para preguntar «¿cómo va lo mío?» no está desconfiando: está a oscuras. La respuesta obvia es darle una vista de su expediente. La pregunta difícil es dónde se corta esa vista, porque el expediente de un abogado no es una carpeta de documentos: es una carpeta con tu estrategia adentro.

El recorte ocurre en el servidor, no en la pantalla

Esta es la parte que puedes verificar y la que de verdad importa. Cuando alguien abre el enlace del portal, el navegador no lee el expediente. Le pide los datos a api/portal.php, y ese servidor devuelve exclusivamente una lista blanca de 18 campos. Lo que no está en la lista no sale de ahí.

La razón está escrita en el código, y es una lección que sirve para cualquier sistema que uses: una base de datos no proyecta campos. Cuando pides un documento, te entrega el documento entero. Antes, el portal pintaba en pantalla unos cuantos campos, pero cualquiera que abriera las herramientas del navegador veía también los dictámenes jurídicos, el historial de cambios y las URLs de descarga de todos los documentos. La pantalla recortaba; el servidor no.

Hoy sí. Fuera de la lista blanca se quedan, entre otras cosas:

Lo que sí ve, campo por campo

En la vista por expediente, tu cliente ve:

Dos cosas que conviene que sepas antes de compartirlo

Sí ve montos, y ve los gastos. El detalle de movimientos incluye los gastos con concepto, fecha e importe, no solo lo que le facturaste. Si registras ahí una erogación que no querías comentarle, la va a ver. Y lo que cuelgues de un movimiento —la factura o el recibo adjunto, la nota que le escribas— viaja con él en la respuesta aunque la pantalla no lo pinte.

Sí puede ver plazos, y depende de la vista. En el portal por expediente, las tres actualizaciones se toman de la línea de tiempo por fecha, sin filtrar por tipo: un término con fecha futura se ordena primero, así que su descripción aparece ahí. En la vista de cartera hay filtro y solo se muestran los vencimientos futuros. Antes de compartir, lee qué dicen esos eventos: la descripción sale del resumen del acuerdo, no de un texto que hayas escrito para el cliente. Y para el cómputo del término en sí, esa es otra herramienta: la calculadora de plazos en días hábiles.

La vista de cartera: todos sus asuntos

Existe un segundo enlace, por cliente, con todos sus asuntos. Su lista blanca es todavía más corta: once campos. Cada tarjeta muestra el próximo vencimiento futuro en días hábiles, expediente, fase, contraparte y status; abajo, el resumen de pagos consolidado y los doce movimientos más recientes. La línea de tiempo sí viaja en esta vista, porque sin ella no hay forma de calcular el próximo vencimiento. Dictámenes, documentos y bitácora, no.

El servidor comprueba caso por caso que el portal siga activo y que el asunto siga siendo tuyo. Y hay límites de consumo por IP, por expediente, por cartera y globales: un enlace reenviado en un grupo grande no tumba la página, pero un raspado sistemático sí se frena.

Lo que este enlace no hace hoy

Dicho de frente. La seguridad del enlace es el secreto de la URL, y nada más. No pide contraseña. No hay sesión. No caduca. No va dirigido a un destinatario. No te avisa cuándo lo abrieron: no existe registro de accesos. Y aunque el servidor deja de servir el enlace en cuanto el expediente se marca como no público, hoy no hay un botón en la interfaz que lo apague. La propia página lo dice al pie: solo quien lo tenga puede ver ese expediente, y no debe reenviarse por canales públicos. Trátalo como tratas un enlace de descarga: se comparte con una persona, por un canal que controlas.

Hay además una arista conocida, y sale de la misma lista blanca: en el portal por expediente no viajan el área ni el título del asunto, y tampoco el dictamen. A un visitante anónimo la materia se le muestra siempre «Civil», y la barra de avance le enseña las etapas de un litigio aunque el asunto sea corporativo: es la misma función de tu tablero, pero corriendo con menos datos, así que la etapa que él ve puede no ser la que ves tú. En la cartera el área sí viaja y ahí se ve bien. Si tu cliente te lo pregunta, ya sabes de dónde sale.

La regla práctica

Comparte la vista cuando quieras dejar de contestar «sigue igual» por WhatsApp. Antes de mandarla, revisa dos cosas: los movimientos financieros del asunto y la redacción de los últimos eventos de la línea de tiempo. Eso es lo que va a leer. Tu dictamen no, eso te lo garantiza el servidor.

Y un último aviso sobre los plazos que nacen de la ley —una declaración de uso o una renovación de marca—: esos se capturan a mano en la línea de tiempo, y un plazo capturado a mano manda sobre los demás en el «próximo vencimiento» de la cartera. Es decir que sí llegan a la vista del cliente. Calcúlalos con su fundamento en la calculadora de vigencias de marca antes de anotarlos, y titúlalos pensando en que los va a leer.

Este artículo es información general, no asesoría legal. Describe el comportamiento del portal de cliente de LicListo a la fecha de publicación; la decisión de qué compartir con cada cliente, y bajo qué deber de confidencialidad, es tuya.

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