Sube un acuerdo y LicListo arma el expediente: partes, fechas, término y vencimiento en días hábiles. Tu cliente lo sigue en un portal claro — sin llamarte.
Juicio Administrativo — Amezcua vs. Autoridad
Exp. 0128/2026 · IV Sala Unitaria TJA Jalisco
Término: 15 días hábilesFase: EjecuciónRegistro de Marca Mixta — Clase 43
Exp. 3620078 · IMPI, Dirección Divisional de Marcas
Declaración de uso: art. 233 LFPPICorporativoLicencia municipal — Cafetería
FOLIO 488970 · Padrón y Licencias, Guadalajara
Portal del cliente activoRefrendo 2027 agendadoEl problema
No es la ley la que se te escapa. Es el día. Estas tres son las formas concretas en que un expediente en orden termina vencido.
Nos pasó a nosotros. Un expediente quedó fechado cuatro meses atrás porque el sistema tomó una fecha citada dentro del escrito, no la del acuse. Cuatro meses de plazos corriendo desde el día equivocado, sin que nadie lo notara.
El plazo se anotó en un post-it, en días corridos, sin descontar inhábiles. Nadie lo cotejó porque nadie dudó de él: un plazo mal computado no avisa. Nada más vence.
La declaración de uso vence al tercer año y ningún documento del expediente te la recuerda, porque no nace del expediente: nace de la ley. No hay nada que archivar que te la traiga de vuelta.
El antes y el después
Llega el vencimiento y te enteras después.
Llega el vencimiento y ya estabas ahí.
Aquí una fecha no se adivina. Se lee, se computa, o se dice «no lo sé».
Lo que ya te cuesta
El documento entra y sale convertido en ficha: expediente, tribunal, partes, fechas y término. Un envío consume un análisis, lleve uno o varios documentos.
Días hábiles desde la fecha del acto, saltando fines de semana e inhábiles. Los de tu tribunal los cargas tú, y un asunto concluido deja de gritar.
Declaración de uso, renovación de marca, vigencia de patente: seis supuestos de la LFPPI y la LFDA que se proponen con su fundamento a la vista. Lo que no está en el catálogo, no se propone.
Un enlace por asunto o uno con toda su cartera: avance, estatus y pagos, sin cuenta y sin poder tocar nada. Y un buzón donde te deja documentos que no entran a tu expediente hasta que tú lo decidas.
Honorarios, gastos y pagos por asunto y por cliente, con IVA donde corresponde, y el estado de cuenta en Word con tu membrete y tus datos bancarios.
Después de la ficha, y sin que esperes, un dictamen técnico-jurídico con acciones sugeridas. Lo redacta la IA; el criterio, la corrección y la firma son tuyos.
LicListo no promete que no necesites criterio: te asiste para que lo ejerzas a tiempo y con el expediente completo.
Cómo está construido
Un abogado va a cotejar lo que le prometas. Así que aquí están los candados reales — con el límite de cada uno escrito al lado.
Expediente, promovente, sala, fecha y hora de un acuse salen de expresiones exactas que aciertan o no devuelven nada. El lector corre antes que cualquier modelo, y si el modelo intenta emitir ese dato por su cuenta, el sistema lo descarta antes de usarlo. El límite: el lector exacto solo entra cuando reconoce el formato del acuse —hoy, los de tipo etiqueta–valor, en la primera página de un PDF con texto— y la lista crece con cada formato que nos mandan. Cuando no lo reconoce no adivina: se aparta, y la ficha la arma la IA como con cualquier otro documento.
El catálogo es código, no una corazonada del modelo: cada término trae su fundamento obligatorio —arts. 24, 53, 62, 71, 178, 233 y 237 de la LFPPI; 189 de la LFDA— y si falta el dato desde el que se computa, prefiere callar antes que fechar mal. El límite: son seis supuestos concretos, no la propiedad industrial entera. Y la fecha se propone: no entra a tu línea de tiempo hasta que la aceptas.
Cuando compartes un expediente, el servidor no le manda el documento a tu cliente: le manda una lista fija de campos. El dictamen, tu estrategia y el historial de cambios se quedan fuera. El recorte ocurre en el servidor, no en la pantalla: lo que no está en esa lista nunca viaja, así que no hay forma de sacarlo desde el navegador. El límite, en dos partes. El recorte es por campo, no por dato: lo que sí viaja —incluidos los movimientos de pago— viaja entero, con el comprobante que les hayas adjuntado. Y el enlace no caduca ni pide contraseña: es largo e imposible de adivinar, y nadie puede pedir la lista de expedientes ajenos, pero quien lo tenga, entra. Compártelo como compartirías una llave.
Aquel expediente mal fechado no se arregló con una disculpa: se convirtió en la primera prueba del sistema, con el texto real de aquel acuse. Corre en cada entrega, antes del despliegue: si alguien rompe el lector, truena ahí y no llega a producción. El límite: esa prueba cubre el formato de aquel acuse, no todos los que existen. Cada formato nuevo entra con su propia prueba, y la lista es tan larga como los acuses que nos han mandado.
El portal del cliente
Tu cliente no llama porque desconfíe: llama porque no sabe. Dale un enlace y deja de ser su única fuente de información.
Términos de ley
Hay plazos que no nacen del expediente sino de la ley: ningún acuerdo del IMPI te va a recordar la declaración de uso del año que viene. Pedirle a un modelo que se sepa la ley es invitarlo a inventar artículos, así que este catálogo es código — y cada propuesta llega con su fundamento para que lo revises antes de aceptarla.
Sin costo
Tres cosas que resuelven un problema hoy y no te piden nada a cambio.
El vencimiento de un término en días hábiles, saltando fines de semana e inhábiles comunes. Corre con el mismo motor que la app — no con una copia.
No pide cuenta Calcular un plazo →Cuándo va tu declaración de uso y cuándo la renovación, con el artículo de la LFPPI que sostiene cada fecha.
No pide cuenta Ver mis fechas →Plazos, marcas, patentes, reservas y expediente electrónico. Cada afirmación cita su artículo — y donde la ley no alcanza, lo decimos.
Sin registro Leer las guías →Cómo funciona
Acuerdo, acuse, licencia o título — PDF, escaneo o foto. La IA extrae expediente, tribunal, partes y fechas; la ficha aparece en segundos.
En días hábiles y desde la fecha del acto que se lee en el documento. Los términos de ley —renovación de marca, declaración de uso— se proponen con su artículo citado.
Le compartes un enlace privado de solo lectura: avance, estado procesal y pagos en lenguaje claro. Sin cuentas, sin llamadas de «¿cómo va?».
Guías por etapa
Escritas para cotejarse: cada fecha lleva su artículo, y lo que no podemos sostener no lo afirmamos.
Precios
$0 · sin tarjeta
5 análisis de documentos para empezar
$600 MXN/mes
50 análisis de documentos al mes
$2,000 MXN/mes
150 análisis de documentos al mes
De frente: las cuentas del equipo son de solo lectura. Consultan expedientes, plazos y portales; quien sube documentos y acepta plazos sigue siendo el titular.
¿Se te acaban los análisis? Agrega +50 por $399 MXN cuando los
necesites. Tus expedientes, plazos y portales siguen funcionando siempre.
El plan se compra por mes: no hay cargo automático ni suscripción que cancelar.
Cuando quieras otro mes, lo vuelves a comprar.
Preguntas frecuentes
No, y quien te lo venda así te está mintiendo. LicListo analiza documentos, calcula plazos y prepara borradores — la estrategia, la redacción final y la firma siguen siendo tuyas. No ejerce funciones de abogado ni presta servicios legales.
En días hábiles, desde la fecha del acto que lee en el documento y no desde el día en que lo subiste. Salta sábados, domingos y los inhábiles más comunes del calendario judicial, y los de tu tribunal —vacaciones, suspensiones— los cargas tú en ajustes.
Una tabla de referencia de ocho figuras frecuentes contrasta el plazo que dedujo la IA: cuando no cuadra, usa el de referencia y marca el evento para que lo revises. No es la ley completa, y el aviso queda escrito en el propio plazo. El cómputo final siempre lo validas tú contra la legislación de tu materia y tu entidad.
No tienes que mudar el despacho entero el primer día. Un expediente se abre a mano —referencia, tribunal, partes, la fecha del último acuerdo— sin subir ningún documento y sin gastar un solo análisis: los análisis se consumen únicamente cuando le pides a la IA que lea un documento.
La práctica que funciona: captura a mano lo que ya está vivo y deja el análisis para lo que vaya llegando.
Sí: un enlace privado de solo lectura por caso, o la cartera completa con avance y pagos. Tu cliente no necesita cuenta y no puede modificar nada. También puede dejarte documentos en un buzón que no entra a tu expediente hasta que tú lo decidas.
Tus expedientes y documentos viven en la infraestructura de Google (Firebase), con el cifrado en reposo y en tránsito que Google aplica a esa plataforma. Cuando compartes un expediente, nuestro servidor no le manda el documento a tu cliente: le manda una lista fija de campos — el dictamen y el historial de cambios se quedan fuera, y el recorte ocurre en el servidor, no en la pantalla. Nadie puede pedir «la lista de expedientes»: sin el enlace exacto no hay nada que descubrir.
Una cosa que preferimos decirte de frente: para analizar un documento, su texto se envía a los proveedores de modelos que usamos. Si un asunto no admite eso, no lo subas al análisis. No estamos certificados en ninguna norma y no vamos a decirte que sí.
Si se te acaban los análisis, agregas +50 por $399 MXN o subes de plan. Lo que se agota es la capacidad de analizar documentos nuevos, no el acceso a tu despacho: expedientes, plazos y portales siguen funcionando siempre.
Si dejas pasar el mes, no te cobramos nada — el plan se compra por mes y no hay cargo automático. Tu cuenta vuelve a ser gratuita: conservas todo lo que ya tienes, y los análisis que te sobraron siguen siendo tuyos. Lo que se pausa son las funciones del plan de pago, hasta que compres otro mes.
No. El plan Gratis no pide tarjeta e incluye 5 análisis para empezar, con expedientes ilimitados y el portal para tus clientes.
Tu criterio gana juicios. LicListo se encarga de que llegues a tiempo.
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